Cuando la noche cayó sobre Piedrasangre, Abital se encontró incapaz de dormir.
Los informes que la Anciana Maren había traído seguían reproduciéndose en su mente.
Algunas manadas querían alianzas.
Otras exigían explicaciones.
Unas pocas cuestionaban abiertamente su legitimidad.
Y varias ya habían comenzado a reunir guerreros cerca de sus fronteras.
Estaba sola en el balcón más alto del castillo, mirando fijamente las estrellas.
El viento nocturno tiraba suavemente de su cabello plateado.
Muy ab