El aire en el bosque era denso, cargado de una energía que parecía vibrar en la piel de los presentes. La figura encapuchada, rodeada por otras sombras amenazantes, se movía con una calma calculada mientras observaba al grupo de Cuarto Creciente y al Alfa del Lobo Escarlata. A su alrededor, los lobos de la manada escarlata rugían en un murmullo bajo, y dentro de cada uno de los presentes, sus lobos internos se agitaban, listos para actuar.
Raiden dio un paso adelante, su espada en la mano y sus