Capítulo 38
El aeropuerto internacional estaba abarrotado aquella tarde, como de costumbre. La gente iba y venía, recibiendo a sus familias o apresurándose para no perder sus vuelos. Sin embargo, entre la multitud, una mujer de cabello largo y gafas de sol caminaba con elegancia, acompañada por cuatro niños. Detrás de los cristales oscuros, los ojos de Elena recorrían el entorno, respirando el aire que tanto había echado de menos.
—¿Aquí es donde vivías antes, mamá? —preguntó Alva, el niño que