Capítulo 36
Al día siguiente.
El atardecer ya había caído y el cielo comenzaba a teñirse de rojo en el horizonte occidental cuando Elena recibió un mensaje de Tamara. Estaba sentada en la sala de su modesto apartamento, mirando la pantalla de su teléfono con el rostro lleno de emoción y una sonrisa imposible de contener.
[Tamara]: Elena, ¡no te lo vas a creer! Nuestros nuevos socios ya han realizado los pagos, y la cantidad supera con creces las expectativas 😊
Elena respiró hondo, sintiéndose