Rosalie miró el clima lluvioso.
Ella sabía que sus días libres se estaban acabando, y solo de pensar en encarar a Louie ella sentía escalofríos.
No porque tuviera miedo de él, sino porque estaba alimentando un odio profundo a aquel hombre.
Él quería derribarla a toda costa, lo sabía.
Rosalie se alejó de la ventana, y decidió que lo miraría a la cara en ese momento.
No soportaba más su silencio, fingiendo que no había tramado contra ella, él necesitaba pagar.
[...]
Louie tiró la copa de vino con