Rosalie fue arrastrada brutalmente a una habitación que más parecía una prisión, donde uno va y viene constante de mujeres entraban y salían, como si estuvieran participando de un siniestro ritual. El ambiente, aunque espacioso, transmitía una sensación de opresión. Las paredes claras, aunque hermosas, parecían cerrarse sobre ella, haciendo el espacio aún más claustrofóbico. En el centro de la habitación, una majestuosa cama de dosel dominaba la escena, y un espejo grande y lujoso, reflejando l