CAPÍTULO 92: HUMILLADA
El aire parece detenerse cuando mis ojos se posan en las fotografías empapeladas en las paredes del edificio. El pánico se apodera de mí, como si algo me estuviera apretando el pecho. Cierro los ojos, rogando, suplicando en mi mente que todo esto sea una maldit4 pesadilla de la que pueda despertar. Pero no es así. Las fotos están ahí, y el susurro colectivo de los empleados me lo confirma: todos lo saben.
De pronto, escucho pasos que se acercan y al abrir los ojos, ahí es