CAPÍTULO 93: UNA SEÑAL
Las calles de la ciudad parecen difusas mientras Alexander me lleva de regreso al pent-house. El silencio entre nosotros es denso, como una tormenta a punto de estallar. Aunque estamos juntos, siento la distancia, es como si lo que pasó hubiese hecho una grieta, que se ha formado desde el instante en que esas fotografías aparecieron en la empresa. Todo el mundo lo sabe ahora. Somos el centro del escándalo, el objeto de miradas y cuchicheos.
Cuando entramos al departamento