CAPÍTULO 105: UNA NUEVA VIDA
El sonido de mi respiración se vuelve más fuerte en el silencio de la sala de parto. Todo parece tan surrealista que apenas puedo creerlo. He soñado tanto con este momento, pero ahora que está aquí, parece casi irreal. Alexander está a mi lado, su mano sostiene la mía con tanta firmeza que me da fuerza, como si su apoyo fuera un ancla que me conecta a la realidad.
—Sophia, estás haciendo un trabajo increíble, —me susurra él con la voz calmada, pero no puede disimula