En la oscuridad del patio, Serena estaba sentada sobre el césped. Ismael salió a sentarse a su lado y ella lo abrazó.
—Todo indica que Fabián es un gran hombre —comentó con una caricia en su mejilla.
Serena apegó su mejilla a la de Ismael y añadió:
—Lo único que espero es que se estabilicen las cosas y escapar de ellos. Los amo, pero aún queda mucho mundo por recorrer. Faltan seis meses para que se liberen los fideicomisos que protegí para ella. Mi madre me dejó en un orfanato; yo la quiero