LYRIC
La furia me recorrió por dentro. Jamás supe que tenía un lado tan horrible.
Estaba a punto de dispararle a otra ventana cuando me puse enfrente.
—¡Ya! Ya entendí.
Lo fulminé con la mirada.
—¿Todo lo tienes que arreglar con violencia?
Miró los vidrios rotos y luego a mí, con la mirada vacía.
—Créeme, esto no es nada violento. Ya sabrás lo que es la violencia de verdad cuando la veas.
Sentí que el coraje me ahogaba, tanto que deseaba poder descargarlo todo contra él. Pero ¿a quién quería engañar?
Se cruzó de brazos a la espalda con toda tranquilidad.
—¿Nos entendimos?
—Sí, quedó claro. Ahora, baja el arma.
Para mi horror, apuntó a otra ventana.
¿Qué? ¿Qué le pasaba a este macho?
—Sé que las hijas como tú suelen ser unas malcriadas, pero tienes que aprender a hablarme con respeto, sobre todo porque vas a estar conmigo un tiempo.
Resoplé, ofendida. Quise contestarle, pero me callé cuando amartilló el arma. Su advertencia era clara: una palabra más y adiós a otra ventana.
Apreté los p