Lucía se alejó sin mirar atrás. Su figura esbelta desapareció por la esquina de la calle en cuestión de segundos, dejando atrás la tensión asfixiante de la villa.
—Fernando, Lucía es demasiado. Sigue tratándote con una indiferencia imperdonable... —murmuró Nadine con voz temblorosa, buscando su atención.
Sin embargo, Fernando ni siquiera la miró. Sus ojos permanecieron fijos en ese rincón vacío por donde su esposa se había marchado. Lucía prácticamente podía sentir esa mirada quemándole la espa