*—Danny:
Continuaron con la cena. Por suerte, la conversación se desvió hacia Nathaniel: su madre quiso saber de él, cómo le iba en la escuela, en su vida, si comía bien, si tenía novia. Hablaba con un entusiasmo casi aniñado, como si nada hubiera pasado, como si nunca hubiera cerrado esa puerta en su cara.
Danny le respondió con la mejor calma que pudo. Porque aunque la voz le temblaba por dentro, no quería arruinar nada todavía, pero cada vez que su madre sonreía como si todo estuviera bien,