*—Uriel:
En el ascensor, apenas se cerraron las puertas, Uriel se colgó del cuello de Danny, lo atrajo hacia sí y lo besó con hambre. El beso fue húmedo, rudo, lleno de ganas contenidas. Las carcajadas y murmullos de los otros clientes en el elevador apenas les hicieron cosquillas en el oído. A Uriel le daba igual. Ese club era un espacio libre, nadie iba a escandalizarse por un par de hombres besándose como si quisieran devorarse.
Cuando las puertas se abrieron en el estacionamiento sub