Quería asesinar a mi esposa, porque había traspasado los límites, pero juro que me pagará, esta jodida ofensa que me ha hecho, me encargaré de serle infiel en cada oportunidad que tenga y no lo haré público por la condición del contrato. Pero será peor… porque lo haré cada vez que esté con ella, no desperdiciaré una sola oportunidad de follar a cualquier mujer que me pase por el frente.
Llegó la hora de quitarle el liguero y me aprovecharía de eso… O eso pensé hasta que ella montó un pie en una