¡Salvaje! Esa era la palabra adecuada para describir cómo follaba Iván, porque esto estaba muy lejos de hacer el amor y no lo digo por lo romántico. Si no que superaba por mil todas las expectativas que una mujer se pudiese hacer en un encuentro sexual, les juro que todo me dolía y aún no terminamos el primer encuentro, había perdido la cuenta de las veces había llegado y de las posiciones en la que él me había colocado. Mis glúteos pedían clemencia porque él no dejaba de amasarlos y de azotarl