Amanecí más feliz y rejuvenecida que nunca, me di una ducha, me coloqué ropa cómoda para el viaje, lo bueno de tener nuestro propio avión es que no tenemos que soportar el acoso de los periodistas. Porque, aunque yo lo niegue, tengo que comportarme a la altura porque si no mi padre es capaz de jalarme las orejas, me coloqué un vestido corto con sandalias playeras porque iríamos a Hawái. El chofer vino por mis cosas y me indicó que mi esposo me esperaba en el restaurante, así que baje a desayuna