Mi papá me ayudó a bajar las escaleras y al llegar a la sala ya no se encontraba el señor D’ Luca, observé todo a mi alrededor y respiré profundo antes de salir y subirme a la limusina.
—hija, estás demasiado hermosa, quiero que sepas que siempre vas a poder contar con nosotros y si esto no resulta bien puedes volver a casa, también quería que me perdonaras por no haberte apoyado cuando decidiste estudiar enfermería y no tienes idea de lo orgulloso que estoy de ti.
—Gracias papá y no tengo nada