Mundo ficciónIniciar sesiónTras un largo viaje, como suelen ser los viajes realizados en el día, ayer llegamos a Caldera por la noche. Mi padre nos esperaba en el terminal muerto de frío, pero con su sonrisa de siempre. Nos dimos un enorme abrazo y luego corrimos con el equipaje los tres al auto.
Me cuenta que los padres de Arturo se han instalado aquí. Para Graciela se volvió doloroso estar en una ciudad donde su hijo perdió la vida y ni siquiera pudieran recuperar su cuerpo.<







