Mundo de ficçãoIniciar sessãoLlegamos a casa de mi padre, no hemos dejado de abrazarnos en todo el camino, porque su cuerpo me da calor y el mío le da soporte, está muy débil aunque quiera hacerme creer lo contrario. Al abrir la puerta, llamo a mis padres, quienes aparecen asustados y se quedan helados al verme con mi chico.
-Papá, llama al señor González. Mamá, trae agua por favor y una manta.
-Arturo – mi padre deja caer lágrimas, pero lo deten







