Capítulo 26: Adios para siempre.
Siento un nudo en la garganta, un dolor creciente en mi pecho, quiero maldecir, llorar, pero me quedo inmóvil. Sé que debo hacer, pero eso rompe mi ser en mil pedazos.
Me suelto del agarre de la reina, salgo de la sala, casi corriendo, y caminado hacia las escaleras, quiero llorar en mi recámara, quizás eso apacigüe el inmenso dolor que siento. Desde que conocí a Harry, mi vida ha estado envuelta en dolor, pero también de una inmensa felicidad.
Estoy subiendo las escaleras, y escucho decir a la