Capítulo 48: Llegó en día.
Estoy abrazando a Harry, seguimos desnudos, nunca me imaginé que esto volvería a pasar, a pensar que el cielo se está cayendo, no tengo frío, el cuerpo de mi amado me calienta, puedo escuchar los latidos de su corazón. Me gustaría quedarme de esta manera el resto de mi vida.
—¡Te amo Kate! Eres la mujer de mi vida.
—¡Yo también, te amo! Pero tengo miedo.
Me levanta mi rostro con tanta gentileza, cómo si fuera de porcelana.
—No debes de tenerlo. Esta vez no habrá nada ni nadie, que me separé de