Sigo en los brazos de Harry, y eso me hace sentir tan feliz, tan en paz, es cómo si mi alma me hubiera regresado al cuerpo.
—¡Tranquila hermosa! Estoy aquí y jamás me iré de tu lado de nuevo.
No lo quiero soltar, pues todavía no puede creer que esté aquí abrazándome.
Me levanta mi cara, y puedo ver sus hermosos ojos azules, su cara está angustiada, y tiene más barba de lo habitual, pero sigue luciendo hermoso.
—¡Estoy aquí!—me dice, y me toma con sus manos mi rostro.
—¡Ay Harry! Gracias a Dios,