SCOTCH
Mi almohada estaba vibrando.
—Mm— dije, lo cual no era gran cosa como palabra. Pero estaba completamente agotada, recreándome en las secuelas de una larga noche de sexo que hacía hormiguear todo el cuerpo. La feria había sido días atrás, y había sido como descorchar una botella, permitiéndole a Costello dejar de sofocar su deseo por mí.
Cada noche yacíamos juntos, en una dicha absoluta.
A veces, días enteros también.
Costello se desvivía por alquilarnos habitaciones de hotel lujosas. Per