SAMIRA
Abriendo la puerta, me topé con el hermano más alto. No tenía la sonrisa cómoda de Caine. Tampoco la curiosidad depredadora y casual que había visto en Hawthorne. Con rostro inmóvil como un estanque en primavera, el hermano de ojos pálidos me observó.
Quise decirle que se relajara, pero frente a sus ojos serios que escudriñaban los míos, perdí parte de mi seguridad. Maverick no me asustaba, pero Costello…
Vestido con una camisa suelta de textura de arpillera y cuello con cordones, su cuer