La última noche del contrato se sentía diferente. Más intensa. Más íntima.
Liora estaba de pie en el centro de la suite privada sin llevar nada más que el delicado collar de oro que le habían regalado. Su cuerpo temblaba de anticipación y de algo más profundo: un anhelo que había crecido mucho más allá del acuerdo original.
Damien y Elias caminaban lentamente en círculos a su alrededor; ambos estaban desnudos y gloriosamente duros. Sus ojos ardían de hambre y de algo mucho más tierno.
—Esta noc