El cuerpo de Nova era un mapa de su propiedad cuando regresó la tercera noche. Su piel llevaba tenues líneas rojas del azote, sus pezones seguían sensibles, y su coño y su culo le dolían de la forma más adictiva. Sin embargo, en el momento en que entró en la suite de las Amas, ya estaba goteando de necesidad.
Seraphina y Raven la estaban esperando, ambas vestidas con corsés de cuero negro a juego que acentuaban sus poderosas y femeninas figuras. Sus ojos se oscurecieron de hambre en el segundo