El corazón de Liora latía desbocado mientras Damien la guiaba hacia la Sala de Observación mediante una delicada cadena de oro sujeta a su collar. El espacio estaba tenuemente iluminado con luces de tonos rojo profundo y dorado. Una gran cama de plataforma circular dominaba el centro, rodeada de cómodos asientos donde diez miembros selectos del club observaban en silencio. Todos ellos enmascarados. Todos ellos hambrientos.
Liora no llevaba nada más que el delgado collar de oro, una tobillera a