Daniela se quedó atónita. Miró a Nicolás sorprendida: —Nicolás, ¿por qué eres tú?
Nicolás con la voz un poco ronca: —¿Quién pensabas que era?
Daniela: —Pensé que era Emma...
En ese momento Daniela se dio cuenta de que la mano de Nicolás aún estaba en su cintura delicada, incluso había bajado hacia su zona íntima. Su rostro se puso rojo al instante.
Antes pensaba que era Emma, así que todo era normal, pero ahora que era Nicolás, sentía que la piel con aceite le ardía.
—¡Tu mano! ¡Quítala rápido!