Diana asintió.
—Está bien. Nicolás, después lleva a Daniela a casa.
—¡No hace falta!
—¡Perfecto!
Los dos dijeron al mismo tiempo.
Daniela miró a Nicolás que estaba enfrente y no supo cómo responder.
...
Un desayuno terminó en una atmósfera muy extraña, Daniela planeaba irse a casa.
En ese momento entraron varias compañeras de universidad de Diana, a todas les gustaba mucho Daniela, venían a despedirla.
—Daniela, tienes que venir a jugar seguido.
Daniela sonrió.
—Está bien.
En ese momento Daniela