Después del embarazo sus náuseas matutinas eran muy severas. Ahora había vomitado hasta el ácido del estómago, y las lágrimas le salieron del malestar.
Daniela abrió la llave del agua y se lavó la cara con agua fría.
En ese momento Ana apareció detrás de ella: —Daniela, hola.
Daniela se enderezó: —Hola, ¿viniste al baño?
Ana sonrió: —Daniela, ¿conoces bien al hermano de Diana?
Esta pregunta dejó a Daniela sin saber qué responder. Asintió: —Lo conozco.
Ana se acercó y con timidez pero emoción dij