Gonzalo conducía una van blanca a toda velocidad por la autopista, mirando a través del retrovisor a Valentina, quien yacía inconsciente en el asiento trasero.
Sus ojos recorrían lascivamente sus curvas, estaba deseando poder tomarla allí mismo.
Sin embargo, por precaución, necesitaba llevarla lejos de allí. Una vez que llegaran a un lugar donde nadie los conociera, no podría escapar.
Y podría hacer con ella lo que quisiera.
Solo pensar en eso hacía que su sangre hirviera.
Mientras pensaba en es