Valentina tomó directamente el pulso de Mateo. Él intentó retirar su muñeca, pero los delicados dedos blancos de Valentina lo presionaron.
—No te muevas.
Pronto, Valentina frunció el ceño.
—Valentina, ¿por qué pones esa cara? ¿Qué le pasa a Mateo? —preguntó Daniela.
No hay nada peor que ver a un médico fruncir el ceño durante una revisión.
Valentina miró a Mateo.
—Dime la verdad, ¿qué te está pasando?
Mateo confesó:
—Tampoco sé qué me pasa, pero creo que todo tiene que ver contigo.
—¿Con Valenti