Valentina se dio la vuelta para marcharse, pero en ese momento sonó su teléfono. Era Daniela quien llamaba.
Valentina contestó, pero apenas había dicho dos frases cuando Mateo le arrebató el teléfono.
—Señor Figueroa, ¿qué hace? ¡Devuélvame mi teléfono!
Mateo sujetó los hombros de Valentina: —Valentina, no te permito llevarte a Sofía. ¿Me has oído?
Valentina: —Señor Figueroa, usted no tiene derecho a decidir si me quedo o me voy. ¡Sofía y yo somos libres!
Mateo no iba a permitir que Valentina se