Mateo levantó la mano para secar las lágrimas de Sofía. —Pequeña, ¿qué te parece si te compro una nueva?
Sofía negó con la cabeza. —¡No quiero! Solo quiero la que me regaló mi mami.
Era la primera vez que Mateo consolaba a una niña pequeña y se mostraba torpe y confundido. —Pequeña, ¿y tu mami? Voy a buscarla ahora mismo.
Sofía respondió entre sollozos: —Mi mami no está aquí.
Mateo no sabía qué hacer. —Pequeña, ven, te llevaré a buscar a tu mami y a tu papi.
Él levantó a Sofía en brazos. La pequ