Ángel abrió la boca intentando hablar.Pero solo podía emitir sonidos confusos e ininteligibles.
— Valentina, ¿por qué mi hijo todavía no puede hablar? —preguntó Marcela.
Catalina sintió que sus nervios se relajaban un poco. Había temido que Ángel hablara repentinamente y lo revelara todo, pero resultaba que aún no podía hacerlo.
Rápidamente Catalina se acercó y tomó la mano de Ángel.
— Querido, ¿qué te pasa? ¿Tienes algo que decirme? Estoy aquí, puedes hablar con calma.
Valentina observó a Ángel