Pero falló; la persona se giró ágilmente, atrapando su muñeca. Una voz fría habló: —¿Qué haces?
"Clang", la aguja cayó al suelo. Ella quedó inmóvil, era Mateo.
—¿Qué estás haciendo aquí?
La soltó y recorrió la habitación con los ojos, deteniéndose en la cama. —¿Quién es él?
Mateo la había seguido cuando vio a ese hombre escabullirse tras ella.
Valentina iba a responder, pero escucharon pasos acercándose; era claro: alguien venía a ver la escena que había preparado Catalina.
Con rapidez, jaló a M