La mujer debajo de Juan luchaba desesperadamente mientras gritaba: —¡Suéltame! ¡Que alguien me ayude!
Catalina, emocionada porque todo estaba saliendo según lo planeado, exclamó con severidad: —¡Valentina! ¡Así que es verdad que te encuentras aquí con un hombre! ¡Qué decepción!
Los presentes murmuraron: ¿Realmente era Valentina, la chica que vino del campo? ¡Qué descaro!
Fabio y Renata observaban el espectáculo con desdén, miraban la escena y a la mujer como si fuera una cucaracha: —Madre, esta