Capítulo 59
Se negó.

—¿Acaso te crees una señorita Méndez? —se burló la sirvienta.—Te lo digo: aquí solo hay dos señoritas y no eres ninguna de ellas.

—Exacto. —Rio otra sirvienta.— La señorita Dana es asistente de la doctora Milagro y la señorita Luciana será la próxima señora Figueroa. Tú no eres nada.

—¡Lleva el tónico de una vez!

Ambas sirvientas la despreciaban. Humillada, no dijo nada y tomó el tónico.

Al cruzar el salón, Mateo, que conversaba con los empresarios, la vio y arrugó la cara.

¿No era Vale
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Imelda Aguirremmm debería de dejar a esa gente y vivir cómodamente lejos de ellos
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