Don Jaime se inclinó ante don Camilo, haciendo una reverencia —Don Camilo, buenos días, este es mi yerno Diego, del que le había hablado anteriormente.Diego miró a don Camilo y con expresión impasible dijo —Don Camilo.
La mirada de don Camilo cayó sobre el rostro de Diego con cierta superioridad —¿Así que tú eres el yerno de Jaime?
Diego asintió —Lo soy.
Don Camilo examinó a Diego de arriba abajo y de repente dijo —¿Por qué siento que me resultas familiar? ¿Nos hemos visto antes?
Don Jaime sonri