Valentina estaba furiosa y comenzó a sentir dolor en el vientre nuevamente.
Se puso una inyección y quiso recostarse a descansar.
En ese momento sonó la melodía de su teléfono. Era una llamada.
Era su buena amiga Camila.
Valentina contestó:
—Hola, Camila.
La voz de Camila llegó inmediatamente, con cierto nerviosismo:
—Hola, Valentina, tengo un problema.
El corazón de Valentina se tensó:
—Camila, ¿qué te sucede?
—Valentina, acabo de llegar a casa después del trabajo, pero un grupo de personas irr