En ese momento, sonó el timbre de un teléfono. Era una llamada.
Era Catalina.
Luciana contestó y la voz ansiosa de Catalina llegó de inmediato.
—Luciana, ¿cómo va todo con el señor Figueroa?
Ella sonrió con satisfacción.
—Mamá, no te preocupes, lo tengo todo bajo control.
Catalina se sorprendió gratamente.
—¿De verdad?
Luciana respondió:
—Sí, dile a papá y a la abuela que estén tranquilos. No importa cómo nos presione Valentina, Mateo nos protegerá. Él incluso hará que Valentina trate mi enferme