Daniela saludó: —Señora, Diana, buenas tardes.
Sandra estaba muy contenta: —Diego, ¿por qué no avisaste que Daniela vendría? Podríamos haber preparado más platos.
Diego quería decir que Daniela no iba a comer allí, pero ella se adelantó: —Señora, no soy exigente con la comida. Con tal de quedar satisfecha, está bien.
Sandra respondió: —Por supuesto que habrá suficiente.
Todos sonrieron felices.
Diego dijo: —Voy a darme una ducha.
Diego regresó a su habitación, abrió la regadera y se duchó con ag