Valentina no dijo mucho más: —Mañana frente a la antigua casona de los Méndez, yo traeré al falso doctor milagro, ustedes traigan las cenizas de mi padre y haremos el intercambio cara a cara.
Dicho esto, Valentina entró y cerró la puerta del apartamento de un portazo.
Todos quedaron sin opciones.
Catalina, con expresión de desconfianza, comentó: —Ya hemos presentado la denuncia y estamos buscando a ese falso doctor milagro por todos los medios posibles, pero parece que se ha esfumado de la faz d