— ¡Mateo, suéltame!
Valentina lo empujó con fuerza.
Los ojos de Mateo ya mostraban deseo. Quería volver a inclinarse para besar a Valentina.
— ¡Mateo, ya estamos divorciados, piensa en Luciana!
El nombre "Luciana" fue como un balde de agua fría vertido sobre la cabeza de Mateo. Se quedó paralizado.
Valentina lo empujó con fuerza y salió corriendo.
Mateo se quedó solo, inmóvil. Ni siquiera él sabía qué acababa de hacer. Luciana era su chica, sabía que tenía responsabilidades hacia ella.
Pero se s