¿Una cita a ciegas? Al escuchar la conversación, el humor de Mateo empeoró. Fingía no parecer interesado mientras se desabrochaba la camisa.
Ding, ding, ding...
Camila seguía enviando mensajes de WhatsApp, Valentina dejó que las notas de voz se reprodujeran automáticamente.
—Mira a este hombre, tiene abdominales de acero, tranquilamente podrías dormir sobre ellos.
—¿Y este? Parece un tierno cachorrito, se ve muy divertido.
—Este otro, es un ejecutivo. Aunque use esas horribles gafas doradas