Mateo no despertó, incapaz de responderle.
En ese momento, el teléfono de Valentina se iluminó con una llamada entrante.
Era Aitana.
Contestó y de inmediato escuchó la voz angustiada de Aitana. —¡Oye! ¿Dónde estás? ¡Tienes que volver a los dormitorios ahora mismo, algo le pasó a Daniela!
¿Qué?
¿Qué le había pasado a su amiga?
Valentina colgó el teléfono y, con mucho cuidado, se deslizó de los brazos de Mateo. Recogió su ropa del suelo, se vistió y salió.
Poco después de que se marchara, se escuc