La atmósfera era tensa.
En ese momento, las puertas del quirófano se abrieron y salió un médico con bata blanca.
—Doctor, ¿cómo está? —Preguntó Valentina, acercándose.
—La operación fue exitosa. El paciente despertará en las próximas 48 horas.
Ella respiró, aliviada. Aunque había visto que la puñalada no había alcanzado ningún órgano vital, hasta ahora no había podido tranquilizarse. Si algo grave le hubiera pasado a Luis por su culpa, jamás se lo habría perdonado.
Cuando trasladaron a Luis a un