¿Qué está diciendo?
Qué hombre más detestable.
—Señor Figueroa, ¿qué pretende? —Preguntó ella.
Mateo miró las manos que escondía detrás de su espalda. —Póntelo y muéstramelo.
Ella contuvo la respiración al darse cuenta de que él había visto la prenda que sostenía. Ahora le pedía que se la pusiera. Indignada, le arrojó la prenda a su atractiva, pero desagradable cara. —¡No lo haré!
Mateo ni siquiera se inmutó, dejando que la prenda cayera sobre la alfombra. Tomó la cara de ella entre sus manos.