En el dormitorio de chicas.
—Ay... Duele... Con cuidado, Daniela...
Valentina había regresado de Villa Arcoíris a su dormitorio, donde Daniela le aplicaba hielo en el rostro. Al oír sus quejidos, Daniela maldijo:
—¡Ese animal de Gael, mira cómo te golpeó! ¿Dónde está ahora? Por cierto, ¿por qué volviste sola?
Cuando Daniela abrió la puerta por los golpes, encontró a Valentina con la cara hinchada. Sus brazos y piernas estaban cubiertos de marcas rojas, clara evidencia del maltrato que había sufr